La difusión estenográfica de la supuesta conversación sostenida entre piloto y copiloto del learjet 45, pretende concluir que la incapacidad de ambos al intentar controlar la aeronave, en medio de una fuerte turbulencia, fue lo que provocó su precipitación a casi 500 kilómetros por hora.
Por muchas razones, somos renuentes a aceptar la información que viene del gobierno. Casi siempre queda la puerta abierta para que cada quién le ponga su propia dosis de creatividad a la historia, y éste caso se presta para ello.
Un accidente muy desafortunado en medio de un clima propenso para la especulación.
De las más de cuatro teorías de conspiración que escuché sobre el accidente aéreo del 4 de noviembre, hay una que me parece por demás interesante; la del noveno pasajero.
El recuento de los daños dio como saldo oficial 22 muertos, de éstos, en teoría solamente 8 de ellos estaban a bordo de la aeronave, los otros 14 se encontraban en tierra. De éstos 14 hay un cuerpo que no ha sido identificado y tampoco reclamado por nadie.
Nací en 1974, desde entonces me ha tocado vivir de forma mediática magnicidios y crímenes que han quedado sin respuesta, Colosio, Ruíz Massieu, Posadas, torres gemelas, y otros más antiguos que reviví a partir de documentales históricos.
Permítame ahora ponerle a la historia de el learjet 45 mi propia dosis de creatividad.
La confusión y el panorama tan complejo que vive nuestro país y los que lo habitamos, nos hicieron pensar el día 4 de noviembre que el accidente fue una maquinación para atentar contra el actual gobierno. Inicialmente no, poco después, cuando nos enteramos de que dos mexicanos de alto rango ocupaban un lugar en la aeronave, exclamamos ¡Claro que si!
Luego vino el recuento de víctimas y daños materiales. Las distintas versiones de testigos que coincidieron en que el learjet 45 no estalló en el aire, eso provocaría que una parte del avión quedara en la colonia Polanco y otras partes regadas por el bosque de Chapultepec y sus alrededores. El avión descendió completo, se desintegró en el suelo 17 segundos después. Entonces, la teoría de una bomba en su interior quedó por tanto descartada.
Ante esa certidumbre, nos dimos a la tarea de imaginar nuevas posibilidades. Un dispositivo que activado desde tierra, generará un mal funcionamiento de los instrumentos de navegación del avión y que provocara la pérdida de comunicación entre los pilotos y la torre de control. Luego la teoría tomó fuerza para los que la imaginamos, cuando los reportes de la SCT afirmaban que de forma inexplicable, se perdió el contacto con la aeronave segundos antes de su caída libre.
Hoy, conversando sobre el mismo tema, a algunos nos queda la duda de que la falta de pericia de los pilotos del learjet 45 y la turbulencia generada por otro avión comercial que se encontraba a ocho kilómetros de distancia, fueran los causantes del fatal accidente.
Nos cuesta creer que quienes se encargan de transportar a dos altos funcionarios del gobierno federal tengan tan pocas “tablas” en su trabajo, cuando menos no las suficientes como para no perder nunca contacto con la torre de control del Aeropuerto Benito Juárez. Así nació la teoría del noveno pasajero. Uno de mis compañeros del vuelo MX7805 con destino a la ciudad de Torreón, Coahuila, aseguró haber escuchado (de una fuente confidencial) que existe un cuerpo (o fragmentos de éste) que no han sido identificados ni reclamados por nadie, del tema nadie habla. De inicio se identificó como uno de los desafortunados transeúntes que estaban en tierra, sin embargo, las características de su fragmentación corresponden a las de los tripulantes de la aeronave, y no a las de las víctimas que transitaban por la calle.
Eso significaría que durante la permanencia de la aeronave en San Luis Potosí, o desde su salida del Distrito Federal, un kamikaze permanecía al interior del avión sin ser detectado, y esperó el momento adecuado para someter a los tripulantes del learjet 45, cortar la comunicación y tomar el control del avión para precipitarlo contra el suelo.
Luego, la fuente anónima asegura que existe una grabación que no es la que se difundió esta semana, en la que el piloto comunica a la torre de control que le están apuntando con un arma de fuego a la cabeza, y que han perdido el control del learjet 45. Mientras se daba aviso a las autoridades aeroportuarias y éstas comunicaban la situación a policía y ejército, el avión explotaba al impactarse en tierra.
Un cuento digno de novela policiaca, y una ofensa para muchos, en un tiempo en que a nuestro país solo eso le faltaba, actos de terrorismo similares a los que vivió Colombia, a los que vive España.
No, nuestro gobierno no sería capaz de callarlo porque eso no pasa en nuestro país ¿verdad que no?.


