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domingo 05.feb 2012
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Idolos de barro

No es novedad que los detenga la policía el viernes o sábado en la noche cayéndose de borrachos o haciendo escándalo en los más famosos bares que nuestro país alberga, y que un día después jugando fútbol suden la cruda del fin de semana. Pocos futbolistas han escapado al golpe de fama y dinero que les llega cuando mentalmente son muy inmaduros como para entender que la fama y la fuerza se va a terminar en un parpadeo. De verdad amigo lector, no nada más los del santos son “pedotes”. El trago, el cigarro y el fútbol han caminado de la mano mucho tiempo, solo que ahora hay cámaras hasta en los celulares y los medios de comunicación gozan de una maravillosa inmediatez que nos permite enterarnos de todo muy rápido.
Alguien me comentó que pareciera que los futbolistas tan pronto llegan a la comarca se vuelven “pedotes” (ustedes disculparán el término, hoy se escucha mal pero en breve será reconocido y publicado por la Real Academia de la Lengua), y no es eso, me ha tocado convivir con muchos de ellos y por no ser el fútbol un tema que me fascine, nunca, ninguno de ellos, estuvo cercano a ser un ídolo para mi. Sin embargo convivo a diario con amigos y familiares que idolatran futbolistas. Al principio me daba envidia (de la mala porque no existe la buena) no tener ni un ápice de la fama que ellos tienen, y es que cuando uno convive  con famosos llega a pensar que de menos eso debería hacerte acreedor de un cachito de fama, lamentablemente no es así, los que convivimos con los famosos llegamos a ser tan mundialmente desconocidos como cuando manejábamos por “el paseo de la rosita” con la cerveza en la entrepierna.
La fama y el fútbol tienen un elemento inseparable , se llama televisión, y casi todo lo que en ella aparece, bueno o malo, se transforma en un fenómeno mediático, siempre y cuando esas apariciones mantengan una mediana constancia. Por eso también existen muchos deportistas, verdaderos atletas, que son tan desconocidos como usted y yo porque “no salen en la tele”. Y la lista es interminable, los escritores, actores de teatro, pintores, escultores, médicos y científicos más famosos, son los que se expusieron a la cámara y al micrófono.
En los primeros años intenté desmitificar a esos ídolos de barro con los que convivía y de los que me preguntaban, hoy estoy convencido de que es mejor dejar las cosas como son, porque al final todos somos seres humanos y porque muchos de ellos se han convertido en amigos tras años de relación profesional. Me gusta que mi hijo (quien ama el fútbol) tenga ejemplos en todas las facetas de su vida porque yo los tuve, y he intentado con éxito que no idolatre a ninguno por que se que la desilusión nunca es buena. Sin embargo hay un valor que desde que recuerdo ha sido fundamental para convivir con mi entorno, se llama congruencia.  Hay ejemplos excelentes incluso en el fútbol, Rodrigo Ruiz es uno de ellos, tuve la oportunidad de estar en la cancha del corona en día del Santos – Tecos y se me enchinó la piel cuando todo el estadio aplaudió de pie gritando –¡Pony, pony! Porque aunque no me apasiona el fútbol, me siguen conmoviendo las historias de éxito cuando están ligadas a la congruencia, a la inteligencia y a la humildad.

Saludos cordiales.