El socialismo cobra fuerza en Venezuela, las empresas retiran sus inversiones, la calidad de sus servicios de turismo es pobre y Hugo Chávez es cada día más inmune a la crítica internacional y a la de casa.
En un recorrido que duró una semana por ciudades como Caracas, Puerto de la Cruz, Maturín y Puerto Ordáz en Venezuela, pude apreciar el temor que el pueblo tiene por que dentro de muy poco sus fronteras se cierren al desarrollo.
A últimas fechas la “fuga de cerebros” se ha convertido en un tema común, y la inseguridad que se vive en ciudades como Caracas se ha incrementado a niveles que superan lo que vivimos en el Distrito Federal. La pobreza aumenta a la par del cierre de fuentes de trabajo, la demanda de dólares inicia desde que uno cruza la puerta de salida del aeropuerto porque muchos venezolanos creen en una inminente devaluación que tratan de salvar con la compra de monedas fuertes como el EURO o el dolar.
La dependencia de su economía en el precio del petróleo ha provocado que aunque su belleza natural es incomparable, su infraestructura turística sea rudimentaria, la mayor parte de las personas que trabajan en hoteles y restaurantes tienen una idea muy pobre de lo que es dar un buen servicio al cliente, aun así hacen lo que pueden.
Los venezolanos tienen mucho miedo y eso se percibe, pocos se atreven a manifestar una opinión en torno al presidente, y los que lo hacen coinciden en algo, Hugo Chávez es un tirano.
Los sindicatos han arropado su discurso populista, miles de personas vestidas de rojo, la mayor parte de ellos trabajadores de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) abarrotan los hoteles, llegan decenas de camiones cargados de acarreados, al más puro estilo de las prácticas que reconocemos familiares, porque así funciona la política en América Latina, el discurso de masas, el de los pobres, el de la mayoría.
Esta vez los “rojos rojitos” festejan la nacionalización de la franja petrolífera de Orinoco, un hecho contundente de “la Revolución Bolivariana” que solo el y su pequeño grupo de multimillonarios entiende, el pueblo sigue sin comprender.
- ¿a dónde nos lleva Chávez?
Le sigue, la privatización de la banca y muchas muestras más de su impune manera de apoderarse de todo.
Hugo Chávez pretende fundar un gran bloque socialista y para ello ha gastado millones de dólares en tapizar pueblos, carreteras y ciudades con propaganda política, su perversa sonrisa se ve por todos lados, como para recordarle a la gente quién es el que manda.
Las pintas de “No al cierre de RCTV” se ven en algunas bardas, sin embargo, el cierre parece inminente, la amenaza del presidente venezolano fue directa, el dictador amenazó con irse de la OEA porque la organización condenó el hecho como un atentado a la libertad de expresión.
Parece que nadie podrá impedir que Hugo Chávez haga lo que le de la gana con el pueblo de Venezuela, ha comprado al ejército, denuncia y amenaza a quienes no concuerdan con su política populista, se ha convertido en “la enfermera” de Fidel Castro y aprovecha la atención internacional mediática para hablar de todo, incluso del “caballerito”.
Venezuela puede estar viviendo el ocaso de una época de mediana libertad, Latinoamérica está plagada de próceres de la igualdad y en México tenemos uno en nuestra historia reciente; eso es lo peligroso.
El populismo florece en la ignorancia y se alimenta de la pobreza. Venezuela es un espejo de lo que puede suceder si México no soluciona esa desigualdad social que cada día es mayor, la educación y el valor de la libertad deben ser los pilares fundamentales en la construcción de una sociedad moderna, los grandes empresarios pueden perderlo todo si no logran comprender que en un ambiente como el que vive hoy Venezuela la empresa más grande corre el riesgo de desaparecer de un plumazo por un capricho de el presidente al amparo del ejército.
Venezuela está cambiando, no hay oposición a Chávez. Muchos culpan al ex presidente Rafael Caldera por indultar a Hugo Chávez Frías dejándolo salir de prisión, sin embargo la historia es así, después, el disidente se convirtió en presidente. Si se acuerdan de aquella historia del desafuero de Andrés Manuel y la fuerza que le dio el tema podemos comprender como es que eso sigue sucediendo en América Latina. Se sabe que el presidente venezolano da dinero a países más pobres, Hugo Chávez está comprando simpatía y en México pueda haber repartido también un poco (aunque todavía no es tan evidente).
Venezuela es al fin, un lugar lleno de petróleo, un país con una belleza natural inigualable, un país de gente buena que se esmera en cordialidad aunque no han explorado a fondo en el turismo como una fuente alterna para obtener divisas. Con todo lo que Venezuela tiene podría llegar a ser un paraíso para todos, hoy Hugo Chávez comienza a cimentar su paraíso sobre un infierno para los Venezolanos.


