Fue como una falsa imagen ver que el Pachuca venía de ligar dos dolorosas derrotas. Había caído 15 días antes de recibir al América 1-3 con Monterrey, después pisó Torreón y el poderío de La Comarca los dejó con un aplastante 4-0. Aquel equipo Tuzo que dibujaba en la cancha con toques exactos obras de arte estaba herido, trastocado.
El futbol pulcro que con Enrique Meza desempeñó durante años parecía estarse desdibujándose con el tiempo. Pero como aquellos viejos tiempos en los qué tocar el balón con sincronía era parte del desempeño de los hidalguenses, Pachuca se comportó ante América.
El equipo de Guillermo Rivarola pronto tomó la batuta del juego. Con inteligencia y seguridad comenzó a llegar al área de Guillermo Ochoa. América plantado bien atrás, no se intimidó, sabía que una vez más por la vía del contragolpe tendría su oportunidad de hacer daño.
Pero aquel viejo enemigo de las Águilas, el que se fue como no queriendo, pero hoy lo que menos desea es regresar, rápido los sepultó.
Óscar Rojas cometió una falta a Giménez en el vértice del área, cuando el argentino estaba por enfilarse al marco, justo en ese momento le pareció la mejor opción al americanista, pero dos minutos más tarde, su acción fue el primer error de los de Coapa.
Giménez cobró con la exactitud que acostumbra y la metió en el fondo de la red, Ochoa manoteó, intentando que el esférico no cruzara la línea final, pero no pudo controlarlo.
América estaba herido, pero convencido de que el tiempo les daría la oportunidad de atacar; sin embargo, el segundo error se concretó cuando apenas al 35’ Rolfi se barrió con fuerza desmedida sobre Francisco Torres, el silbante no dudó al sacar la tarjeta roja, la primera de Montenegro en el balompié nacional.
Debilitado, con un hombre menos, el América no pudo ser más que un espectador de la forma en que Pachuca dirigía el juego, infinitos toques de los hidalguenses arrancaron el olé de las tribunas. Así vinieron los disparo de Benítez y Correa que pudieron ser gol, pero sólo se quedaron en jugadas inquietantes.
Pachuca poco a poco se fue haciendo mejor, y aunque Jesús Ramírez intentó que su equipo controlara más el esférico, dejando que Rosinei apoyara en la labor a Pável Pardo y Beausejour.
América encontró tranquilidad con la llegada del brasileño, pero Pachuca siguió siendo mejor, tanto que Juan Carlos Cacho sacó un disparo potente que Ochoa apenas pudo detener.
Los minutos comenzaron a difuminarse y las Águilas hicieron su última apuesta. Comenzaron entonces a irse con mayor soltura al frente, así Pável Pardo logró meter un balón al área que el defensa americanista y ex Tuzo, Aquivaldo Mosquera peinó para obligar a Miguel Calero mandar el esférico a tiro de esquina.
Los espacios terminaron costándole de más a las Águilas y Juan Carlos Cacho al 95' supo aprovecharlo. Damián metió el balón al área y el delantero con la cabeza la dejó en la red. La victoria se había concretado, aunque América no dejó de luchar, por ello quizá encontró el gol al 90’ en un tiro libre cobrado por Salvador Cabañas.



